Marisa López, conocida por su destacada trayectoria en el hockey argentino, ha dejado una huella imborrable en el deporte y en la vida de los mellizos Marta y Felipe Fort. Nacida en septiembre de 1964, López se consolidó como una figura emblemática en el ámbito deportivo, destacándose por su disciplina, talento y dedicación.
Su carrera comenzó en las divisiones inferiores, y en 1983 se unió al seleccionado mayor. Durante su trayectoria, López participó en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, donde el equipo argentino finalizó en séptimo lugar. Además, logró tres medallas de oro en los Juegos Panamericanos (Indianápolis 1987, La Habana 1991 y Mar del Plata 1995) y una medalla de plata en el Mundial de 1994, celebrado en Estados Unidos.
El destino de Marisa dio un giro inesperado en febrero de 2004, cuando Ricardo Fort buscaba una cuidadora de confianza para sus hijos recién nacidos. Karina Antoniali, entonces esposa de Eduardo Fort, recomendó a Marisa, quien decidió dejar atrás su carrera deportiva para dedicarse al cuidado de Marta y Felipe. Este vínculo laboral se transformó con el tiempo en una relación familiar profunda y significativa.
Tras el fallecimiento de Ricardo Fort en noviembre de 2013 y de Gustavo Martínez en febrero de 2022, Marisa ha sido un pilar constante en la vida de los mellizos. Marta, en un emotivo mensaje en Instagram, agradeció a Marisa por su dedicación, expresando: «Gracias por haber dejado el mundo por nosotros todos estos años». Felipe también reconoce el papel maternal que Marisa desempeña en sus vidas, celebrando su cumpleaños con un mensaje conmovedor: «Feliz cumpleaños a la persona que siempre estuvo, cumpliendo un rol de madre que nos llena el corazón de amor todos los días».
Fuente: La Nación




