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Pilar

Lo detuvieron cuando amenazaba con matar a su ex y madre de su hija: decía que iba a apuñalarla y prenderla fuego

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Rubén D. M. llegó a la casa de su ex y madre de su hija, en el barrio porteño de Nueva Pompeya, y comenzó a enviar mensajes de WhatsApp. “Sádica, salí, no vine al pedo. Si no salís te prendo fuego todo, el problema es con vos”, decían los textos de los chats y estaban acompañados con una fotografía del frente de la propiedad y una imagen de una botella plástica de alcohol etílico. Además, mientras golpeaba la puerta y las ventanas, el hombre gritaba: “Te voy a matar”.

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Eran las 13.30 del 25 de junio pasado. Atemorizada, la víctima, R. M. A., no perdió tiempo y llamó al número de emergencias 911. Pocos minutos después, Rubén D. M., de 43 años, era detenido por personal de la Policía de la Ciudad. En su poder, los uniformados secuestraron una botella de alcohol etílico, una cuchilla de cocina de 30 centímetros de largo, una manopla metálica negra y un encendedor.

Ahora, el agresor está procesado con prisión preventiva como autor de los delitos de lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género y amenazas coactivas.

“En ese sentido, la prueba reunida en autos permite dictar el procesamiento del imputado al estimarse que se encuentra acreditada, con el grado de certeza que esta etapa procesal requiere, la materialidad de los hechos pesquisados y su intervención en los mismos”, sostuvo el juez nacional en lo criminal y correccional Martín Yadarola al fundamentar el procesamiento con prisión preventiva.

Víctima y victimario estuvieron en pareja 11 años. Tienen una hija de nueve.

“Lo expuesto por la víctima se corresponde con lo declarado por la funcionaria policial que acudió al domicilio ante el desplazamiento por la llamada al 911, encontrándose entonces al imputado en el sitio, y lo describió ofuscado y discutiendo con su expareja. Y que, tras proceder a la detención, halló entre sus pertenencias elementos de significativa impronta para darle veracidad a los anuncios reiteradamente anticipados a la damnificada”, según se sostuvo en el expediente judicial.

Cuando fue indagado, Rubén D. M. se negó a declarar. La víctima aportó como prueba de las amenazas las capturas de los mensajes intimidatorios que el agresor le envió por WhatsApp.

“De igual modo, aparece el elemento metálico ‘manopla’ que llevaba el encausado entre sus pertenencias, el cual se visualiza en el video que aportara la víctima, y que guarda concordancia con el audio enviado junto a la imagen en el que le advierte ‘te juro que te pego tres puñaladas en el pecho y te agarro a las piñas con eso que tengo, con la manopla’”, recordó el magistrado en la citada resolución.

Al declarar en la causa, la víctima afirmó: “Me separé en 2023 por una infidelidad de él. Yo le dije que no se lo perdonaba. En ese contexto de discusión me pegó una piña en la cara. Fue en la casa donde vivíamos, en Ciudad Evita [en La Matanza]. Esa vez no lo denuncié, ni me atendí en ningún lugar. Estuve unos dos días con hinchazón en el pómulo derecho. Mi hija fue testigo de esa agresión. Y él me dijo que por la próxima piña no me iba a levantar, que con una sola piña me iba a mandar en coma [sic]. Entonces, me vine a vivir a la casa de mi mamá con mi hija. Desde entonces seguí manteniendo contacto con él, por las obligaciones que corresponden para el mantenimiento de nuestra hija. Y era toda una fricción, porque me pedía que volviera a vivir con él. Recuerdo que una vez que la trajo de vuelta [a la niña] a casa y discutimos, me quemó la mano con un cigarrillo”.

Y agregó: “Las amenazas empezaron hace como dos años. Es que como yo no quería volver con él, me decía que entonces me iba a agarrar y me iba a matar. Me decía que me iba a agarrar cuando yo fuera llevar a la nena al colegio. Muchos de sus mensajes los envió por audio o texto y los borraba. Tengo un audio en que dice que me iba a clavar puñaladas y cortar el cuello. Y me manda un video donde dice que va a terminar de matarme y me muestra una manopla. Como yo estaba con mucho miedo con todo eso, ya no llevé más a la nena al colegio. Y le avisé a la directora de toda la situación por un mensaje de texto».

Como se dijo, la víctima aportó los audios y las capturas de los mensajes. En uno de ellos, Rubén D. M. le espetó: “No, no, no te estoy amenazando, te estoy prometiendo, te prometo que te voy ir a buscar, te prometo que te voy a buscar, y te voy a meter un par de puñaladas. Te voy a cortar la garganta, por hija de puta. Pero no, no te estoy amenazando, te estoy prometiendo».

También entregó como prueba los chats que intercambió con la directora de la escuela donde estudia su hija, donde avisaba que no la llevaba porque estaba amenazada de muerte.

El juez Yadarola dispuso la prisión preventiva de Rubén D. M. por los riesgos procesales como el entorpecimiento de la investigación.

“Podría el imputado intentar ejercer presión no solo sobre la damnificada para lograr mejorar su situación en el proceso, sino que podría hacerlo sobre eventuales testigos de los hechos, en tanto en el domicilio en el que se desarrollaron los hechos, además habitan los familiares de aquélla. Siendo así, solo podrá neutralizarse, al menos de momento, con su encarcelamiento preventivo. Esta misma situación es la que obliga al suscripto a descartar, de momento, cualquier morigeración de la detención que viene sufriendo el imputado: el delito se cometió luego que fuera a buscar a la víctima a su domicilio, la amenazó nuevamente con quitarle la vida, y ello derivó en la detención, portando elementos de entidad suficiente para concretar sus anuncios. Ergo, la violencia de los hechos amerita disponer las medidas necesarias para la protección integral de quien fuera perjudicada”, explicó el juez al fundamentar la prisión preventiva.


Fuente: La Nación

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