
Las autoridades sanitarias nacionales continúan realizando la investigación epidemiológica correspondiente y colaborando con todos los Estados involucrados sobre la base de criterios epidemiológicos, evidencia científica, trazabilidad documental y respeto a las competencias institucionales de cada jurisdicción interviniente a raíz de los casos de hantavirus detectados a bordo del crucero MV Hondius.
Según un informe al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, desde el inicio del brote, el Ministerio de Salud de la Nación participa de las comunicaciones y reuniones de intercambio técnico con los países involucrados brindando información epidemiológica actualizada.
Además, brinda asistencia técnica para el correcto manejo de los casos y enviando a España, Senegal, Sudáfrica, Países Bajos y Reino Unido de ARN viral, placas de ELISA sensibilizadas con antígenos del virus Andes, guías diagnósticas y protocolos de tratamiento, con capacidad para realizar 2.500 determinaciones diagnósticas.
En paralelo, la ANLIS-Malbrán, centro de referencia regional con amplia experiencia en el estudio de esta enfermedad, continúa realizando la secuenciación genómica de todos los casos identificados en las zonas bajo investigación, con el objetivo de construir una plataforma comparativa que permita orientar la investigación epidemiológica e identificar el posible origen de la infección.
Finalmente, en articulación con las autoridades sanitarias de todas las jurisdicciones implicadas, el Ministerio de Salud de la Nación y el ANLIS-Malbran continúa con la búsqueda epidemiológica y ambiental.
La misma incluye la reconstrucción del recorrido realizado por los casos testigo, la realización de operativos de captura y análisis de roedores en áreas vinculadas al recorrido en diferentes provincias de los pasajeros del crucero afectados para identificar posibles reservorios naturales y la presencia del virus en los mismos.
El hantavirus Andes y su transmisión
El hantavirus Andes es una enfermedad presente en algunas provincias del sur de Argentina y también regiones de Chile, con vigilancia epidemiológica sostenida desde hace décadas. La situación actual se encuentra circunscrita y bajo monitoreo permanente y no modifica las condiciones habituales de ingreso, circulación o permanencia de viajeros internacionales en el país, ni representa un riesgo sanitario extraordinario para la población.
La transmisión al ser humano ocurre principalmente a través del contacto con orina, excremento o saliva de roedores silvestres infectados de manera crónica y asintomática, mientras que, generalmente, el contagio se produce al ingresar a áreas silvestres y rurales o a espacios cerrados como galpones o depósitos infestados.
Por esto es importante evitar el contacto directo con roedores o con sus secreciones y, quienes acampen en zonas silvestres, deben hacerlo alejados de maleza y basurales, no dormir directamente sobre el suelo y consumir agua segura.
En áreas peridomiciliarias se debe evitar el ingreso de los roedores a las viviendas; ventilar por al menos 30 minutos los espacios cerrados antes de ingresar; limpiar pisos, paredes, puertas y muebles con agua y lavandina, y utilizar barbijos N95 para las tareas que allí se realicen.
Fuente: NA




