Este tipo de robos van en aumento en países como España, y ocurren en gran medida, por el exceso confianza de algunas personas.
Un pago ‘contactless’, emplea las tecnologías de identificación por radiofrecuencia incorporadas en tarjetas de crédito o débito, llaveros, teléfonos móviles y wearables, entre otros; con el objetivo de facilitar las transacciones con tan solo acercar unos de estos elementos a una terminal de venta.
El sistema funciona gracias al NFC (‘near field communications’), una comunicación inalámbrica de corto alcance que permite la transmisión instantánea de datos entre dispositivos que se encuentren a unos cuantos centímetros de distancia.
Y si bien es cierto que este método de pago es rápido y conveniente, existen algunos riesgos que se deben tener en cuenta.
Los riesgos de los pagos ‘contactless’
Estafadores utilizan dispositivos de radiofrecuencia para robar información de tarjetas, incluso dentro de carteras o bolsillos. (Getty Images)
A la par del crecimiento en el uso de este método de pago, también lo ha hecho la tendencia de los estafadores de aprovechar los pagos ‘contactless’ para la instalación de dispositivos ilegales para clonar tarjetas.
Aunque esta es solo una modalidad de estafa, y son varias las que podemos encontrar:
– Los fraudes de proximidad: Es uno de los mayores riesgos que enfrentan las tarjetas, debido a que los delincuentes pueden utilizar dispositivos de lectura de radiofrecuencia para poder robar información de las tarjetas.
Y todo esto mientras estas se encuentran dentro de carteras o bolsillos de los usuarios de las mismas.
Esta técnica es conocida como skimming, y puede permitir a los delincuentes realizar compras fraudulentas tanto en internet como comprar físicas.
– Los robos de identidad: Esta información robada, también se puede utilizar para la suplantación de la identidad del usuario.
– Límites de gasto: Estas tarjetas, por lo general, cuentan con un límite de gasto máximo para las transacciones.
Si los delincuentes se hacen con estos datos, y se mantienen por debajo del límite, pueden llegar a acumular una cantidad significativa de dinero sin que esto sea detectado hasta que se mira la cuenta como tal. Ya sea en la aplicación como en el propio banco.
– Robos físicos: Si un delincuente logra robar la versión física de una tarjeta, puede realizar compras fraudulentas en tiendas sin la necesidad de ingresar un código PIN de la tarjeta.
Para evitar esta situación se realizaron cuatro recomendaciones:
– Comprobar el total que el total registrado corresponda a la compra y verificar los detalles en la plataforma de su entidad bancaria.
– Guardar el ticket para comprobar que el importe del cargo de la tarjeta coincide con el de la compra, además es la única garantía que se tiene tras realizar un pago en un terminal de punto de venta (TPV) y servirá por si se necesita realizar cambios.
– Revisar los cargos de las compras para llevar un control de las operaciones.
– Consultar con el banco sobre la posibilidad de que envíen una notificación por cada compra realizada.
Infobae




