A poco más de dos años del inicio del gobierno de Javier Milei, los indicadores productivos muestran un fuerte deterioro del entramado industrial y de las pequeñas y medianas empresas en Argentina. Informes basados en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y distintos observatorios económicos revelan un escenario marcado por cierres de empresas y pérdida de empleo registrado.
Una sangría de empresas
Desde noviembre de 2023, cuando asumió el actual gobierno, cerraron entre 18.000 y más de 21.000 empresas en todo el país, según distintos informes económicos y relevamientos empresariales. Esto equivale a casi 30 empresas que bajan la persiana cada día.
La gran mayoría de los cierres corresponde a pymes, que representan más del 99% de las empresas afectadas. La combinación de recesión, caída del consumo, tasas de interés elevadas y apertura de importaciones aparece entre los factores señalados por empresarios y analistas para explicar el fenómeno.
Más de un cuarto de millón de empleos perdidos
El impacto más fuerte se refleja en el mercado laboral. Distintos estudios estiman que entre 250.000 y 290.000 trabajadores registrados perdieron su empleo desde el inicio de la gestión libertaria.
Los sectores más golpeados son:
- Construcción (tras la paralización de gran parte de la obra pública)
- Industria manufacturera
- Transporte y logística
- Comercio minorista
En términos simples, el promedio equivale a más de 400 empleos formales que desaparecen cada día en la economía argentina.
La industria, entre la apertura y la recesión
Mientras el Gobierno defiende su programa de ajuste fiscal y apertura económica para estabilizar la macroeconomía, distintos sectores industriales advierten que la producción local está en retroceso y muchas fábricas operan con capacidad ociosa o directamente cierran.
La industria, históricamente uno de los mayores generadores de empleo formal en Argentina, atraviesa así uno de los momentos más delicados de los últimos años.
Un debate político abierto
El gobierno sostiene que el ajuste es necesario para ordenar la economía y bajar la inflación, mientras sindicatos, cámaras empresarias y parte de la oposición denuncian un proceso de “desindustrialización” y destrucción de empleo.La discusión, en medio de un clima social tenso, atraviesa el centro de la política argentina: si el shock económico logrará generar crecimiento en el futuro o si el costo productivo y laboral será demasiado alto para el país.




