Hugo Lescano El director del Laboratorio de Investigación en Comunicación No Verbal analizò el primer debate presidencial de las elecciones 2019.

Mauricio Macri angustiado

El emblema del ruego, juntar las manos como si estuviera rezando, fue el código conductual que acompañó al presidente durante toda su alocución. Señala la vulnerabilidad por la que navegó emocionalmente durante el debate. En su rostro, además, se hizo presente un conjunto de movimientos musculares que combinados conforman los parámetros de la angustia que es una de las 7 emociones que se expresan universalmente en nuestra especie.

Alberto Fernandez confiado

Su paralenguaje, o sea, el ritmo, las pausas, el tono y el volumen reflexivo por momentos y enfático en otros, acompañó los movimientos simétricos de sus extremidades superiores colocándolo en el plano de la asertividad. Realizó preguntas retóricas que respondió posteriormente con sus propuestas. Mostró enojo al referirse al gobierno de Macri, y levantó sus dos dedos indices que refieren a la autoridad, señalando a los televidentes, transfiriendo esa autoridad a sus interlocutores. La autoconfianza fue lo mas visible en su lenguaje corporal.

Roberto Lavagna inseguro

Vimos un Lavagna inseguro, titubeante por momentos. Que se aferró varias veces a su lapicera en señal de inestabilidad, sin notar que la misma estaba invertida. Sus manos se mostraron levemente temblorosas y su mirada fue imprecisa evitando en gran parte del debate, mirar a la cámara.

José Luis Espert disconforme

Sin gestualidad manual en la primera parte, tenso, Espert mostró la gestualidad del asco al referirse a sus adversarios y asimismo en su expresión facial, apretando los labios en repetidas oportunidades al finalizar sus intervenciones. Esto ultimo dejó en evidencia su disconformidad con su propio discurso. Su movimiento pendular del cuerpo al referirse a los derechos humanos nos dejó el claro mensaje de que Espert preferiría no hablar del tema por la incomodidad que le produce.

Juan José Gomez Centurión simulado

Ocultó las manos durante gran parte del debate y mojó sus labios repetidamente al referirse a temas clave. Esto sucede cuando ocultamos información o hacemos un esfuerzo por morigerar nuestro discurso adecuándose a lo que creemos que nuestro entorno puede aceptar, evitando mostrar nuestras verdaderas intenciones.

Nicolás Del Caño alineado

Con gestos ilustradores asertivos. Por momentos, mostrando la palma de su mano, mostró alta concordancia de su lenguaje corporal con su discurso.

Finalmente señalo que siempre es posible comprender el mensaje del cuerpo y evaluar si el mismo coincide o no con nuestras palabras. Porque como siempre decimos en nuestro Laboratorio de Investigación en Comunicación No Verbal, nuestro cuerpo no sabe mentir.

Hugo Lescano: Director del Laboratorio de Investigación en Comunicación No Verbal

Instagram: @hlescano

Fuente (Minutouno)